Quizás uno de los aspectos más complicados en la profesión sea entender lo que sienten los pacientes con patología neurológica.

Hace relativamente poco tiempo, un paciente me decía que lo que más le sorprendió tras su lesión, un ictus, era no pasar desapercibido y percibir las miradas de la gente en su día a día. Es cierto que aun cuesta asimilar lo heterogéneo dentro la masa homogénea en la que nos movemos, pero según me decía, esa sensación no es la misma que antes, percibiendo más normalidad en el trato cotidiano con las personas.

No obstante, lo que más me interesó de la conversación fue, cuando me comentó, que su entorno pensaba que ya no valía para ciertas tareas – Obviamente físicas, tengo mis limitaciones y debo aceptarlas – expresó – pero de momento sigo teniendo las mismas capacidades intelectuales y las físicas no me impiden realizar según que tipo de trabajos-

Y tiene razón, a veces asumimos que tras una alteración neurológica como el ictus, las capacidades cognitivas se pierden y que las físicas dificultan el acceso a trabajos complejos desde el punto de vista intelectual. Sin embargo, en muchas ocasiones, no es así. Una gran cantidad de personas con trastornos neurológicos presentan deficiencias motoras y sensoriales que no les impiden llevar a cabo actividades como la docencia, la investigación, la administración y dirección de empresas o la sanidad. Probablemente, en mayor o menor medida, serán necesarias llevar a cabo algunas adaptaciones; y también es cierto que, otros trabajos quedan fuera del alcance, principalmente aquellos en los que la condición física o la destreza son requisitos para su ejecución. Si bien, siguen existiendo opciones y oportunidades para estas personas, tanto en actividades de ocio y deporte, como en el ámbito laboral y en las relaciones sociales. Este paciente, en concreto, conduce un coche adaptado hasta su lugar de trabajo, en el cual desempeña actividades de administración y gestión.

Me gustó hablar con mi paciente y me agradó asimilar otra parte de mi función como fisioterapeuta, aquella que debe fomentar la participación de los pacientes a través de un acondicionamiento motor y sensorial correcto y enfocado hacia dicho objetivo.

Salir del tratamiento y hablar con mi paciente, me ayudó a entender cómo se sentía y lo más importante, lo que deseaba. ¿Para eso estamos no?