El término dolor tras el ictus o dolor post ictus se refiere a un amplio rango de condiciones clínicas que ocasionan dolor tras el ictus, no solo relacionadas con el dolor central post ictus, sino que incluye otros tipos dolor como el síndrome de dolor miofascial, el hombro doloroso, el síndrome hombro-mano, el dolor a nivel del raquis dorsal y lumbar, el síndrome doloroso del trocánter mayor, el síndrome doloroso regional complejo y el dolor relacionado con la espasticidad, entre otros.

El dolor representa una complicación frecuente tras el ictus, variando su prevalencia entre el 11 y el 53%. El deficitario Control Motor, la debilidad muscular, las alteraciones del tono, el déficit sensitivo, la restricción de las amplitudes articulares y las alteraciones biomecánicas de los patrones de movimiento, son potenciales causas de dolor tras el ictus.

La coexistencia de diferentes tipos de dolor (nociceptivo y neuropático) es frecuente tras el ictus. La identificación de un componente neuropático central en un dolor de origen músculo-esquelético resulta muy complicado, ya que en muchos casos, varios tipos de dolor coexisten en la misma zona del cuerpo. Los déficits motores, la espasticidad, los desórdenes en el movimiento y la alteración de la neuromodulación descendente del dolor producen una sobrecarga de la musculatura e incrementan el riesgo de presentar dolor miofascial en sujetos con ictus. Además, este dolor puede servir como generador periférico de aferencias nociceptivas, las cuales pueden alterar la percepción del dolor y propiciar la aparición de un componente neuropático en el dolor.

La literatura indica, pues que es preciso actuar sobre el dolor en pacientes con ictus, considerando que este puede tener diversos orígenes y que el propio Control Motor deficitario contribuye a perpetuarlo. Asimismo es importante destacar que un dolor abordable a nivel terapéutico, como el miofascial, contribuye a cronificar el dolor, propiciar la aparición de dolor neuropático e incrementar las alteraciones del Control Motor, sin olvidar el deterioro que causa en la calidad de vida de los pacientes.

de Oliveira RA, de Andrade DC, Machado AG, Teixeira MJ. Central poststroke pain: somatosensory abnormalities and the presence of associated myofascial pain syndrome. BMC Neurol. 2012;12:89

Köseoğlu BF, Akselim S, Kesikburun B, Ortabozkoyun Ö. The impact of lower extremity pain conditions on clinical variables and health-related qualityof life in patients with stroke.Top Stroke Rehabil. 2017;24:50-60.