La ataxia conlleva un déficit en el control muscular o coordinación de los movimientos voluntarios. Este signo puede presentarse como consecuencia de diversos trastornos neurológicos (Ictus, Esclerosis Múltiple, Trastorno Craneoencefálico, entre otros) y puede provocar alteraciones en la coordinación de los movimientos, marcha inestable con tendencia al tropiezo, dificultad para realizar tareas de motricidad fina, cambios en el habla, movimientos involuntarios de los ojos (o nistagmo) y dificultad para tragar.

Una de la alteraciones que con frecuencia pasa desapercibida para los fisioterapeutas pero que repercute en el control postural de las personas con ataxia, es el nistagmo. El nistagmo es un movimiento rápido e incontrolado de los ojos que es percibido por el evaluador (movimiento sacádico notable). El nistagmo puede ser de lado a lado (horizontal), hacia arriba y abajo (vertical) y de forma circular (giratorio).

La presencia del nistagmo en el paciente con ataxia dificulta aún más la coordinación de los movimientos voluntarios y el control postural. Por ello, es importante su evaluación. El instrumento de evaluación denominado International Co-operative Ataxia Rating Scale (ICARS) permite realizar una evaluación global de la persona con ataxia. Además de analizar las alteraciones de la marcha, la escala valora otras dimensiones como la postura en bipedestación, en sedestación, las funciones cinéticas (dismetría, temblor intencional y motricidad fina), los desórdenes del habla (disartria) y por supuesto, los trastornos oculomotores (nistagmo).

Puedes encontrar la escala en el siguiente enlace: https://www.sralab.org/sites/default/files/2017-06/ICARS.pdf