Una de las principales carencias de los fisioterapeutas actualmente es la investigación. Aún no hay formación suficiente en los grados para dotar a los futuros fisioterapeutas de competencias científicas.

Por ello, es importante comenzar a aprender por nuestra propia cuenta. Ser autodidacta es una opción que nos puede enseñar mucho. Mi primera recomendación es aprender a leer artículos, a interpretarlos y a juzgarlos. Existen diversas herramientas que nos clasifican los artículos de acuerdo a su calidad metodológica y que organizar en distintos niveles de recomendación las estrategias terapéuticas evaluadas.

Por ejemplo, el centro de medicina basada en la evidencia de la Universidad Oxford, establece una clasificación específica y es una de las más empleadas.

Nos fijamos en la primera columna (artículos de intervención). Nivel I. Revisiones sistemáticas de alta calidad. Nivel II. Revisiones sistemáticas aceptables y Ensayos controlados y aleatorizados de alta calidad que muestran resultados consistentes.
Seguimos con la primera columna. Nivel III. Revisiones sistemáticas aceptables que muestran hallazgos en su mayoría consistentes. Ensayos controlados y aleatorizados de alta o moderada calidad que muestran hallazgos en su mayoría consistentes. Nivel IV. Revisiones sistemáticas aceptables que tienden a favor de una opción terapéutica concreta (no son objetivas – existen sesgos). Resultados inconsistentes procedentes de estudios de casos y controles, estudios retrospectivos, ensayos controlados y aleatorizados (que tienden hacia una opción terapéutica concreta – existen sesgos) y opinión de expertos. Nivel V. Evidencia inconsistente: revisiones sistemáticas que pueden recomendar una opción terapéutica con bajo nivel de confianza. Estudios de casos y controles y opinión de expertos.

Y estos serían los Grados de recomendación:

A. Fuerte: uno o más artículos de nivel I (proporcionan una evidencia fuerte); B. Moderado: uno o más artículos de nivel II o III (proporcionan evidencia del efecto de media a moderada); C. Débil: uno o más artículos de nivel III o IV (proporcionan evidencia del efecto mínima); D. Conflictiva: trabajos de alta calidad que no están de acuerdo sobre sus conclusiones; E. Evidencia teórica. F. Opinión de expertos

De acuerdo a los niveles de evidencia establecidos, ¿cómo analizamos la consistencia de los resultados para saber, por ejemplo, si un trabajo es de nivel II, III o IV? Aquí tenemos varios instrumentos:

Escala Jadad

Escala PEDro

El elemento relativo a los criterios de elegibilidad está relacionado con la validez externa, por lo que no se corresponde con las dimensiones de la calidad evaluada por la escala de PEDro. Este elemento no se emplea para calcular la puntuación total del manuscrito evaluado (es por lo que una escala de 11 elementos tan solo ofrece una puntuación sobre 10).

Guías CASPe: son instrumentos de lectura crítica de revisiones sistemáticas, ensayos controlados y aleatorizados, estudios cualitativos, estudios de casos y controles, entre otros.

¡Espero que esta entrada os parezca interesante y os anime a leer ciencia!