Los ganglios basales tienen una función muy importante en el control del movimiento. En concreto son las asas motoras, directa e indirecta, las que se encargan de regular el movimiento. Controlan la actividad preparatoria que precede al inicio del movimiento, propician, por tanto, el inicio de los patrones motores (por ejemplo, activando los músculos estabilizadores); y además, controlan la secuencia de activación muscular de las acciones motoras.

Esto sucede debido al equilibrio entre las asas motora directa e indirecta. Se denominan así, porque la primera tiene cinco conexiones o sinapsis (entre los núcleos de la base, el tálamo y la corteza), y la segunda presenta siete conexiones entre las estructuras mencionadas. Ambas vías están controladas por la sustancia negra (vía dopaminérgica). El asa directa favorece la estimulación de la corteza motora suplementaria antes del inicio del movimiento y permite una activación somatotópica, es decir, activa los músculos que deben participar en un movimiento. Por otro lado, el asa indirecta inhibe a la corteza motora suplementaria, manteniendo no activos a los músculos que no están involucrados en un movimiento concreto. Cuando se producen desequilibrios entre ambas vías, suceden los trastornos. En el caso de una desactivación parcial del asa directa, en favor del asa indirecta, se producen los síndromes hipocinéticos, como el Parkinson. Cuando sucede lo contrario, exceso de activación del asa directa y desactivación de la indirecta, se producen los síndromes hipercinéticos (corea, atetosis).

Takakusaki K. Functional Neuroanatomy for Posture and Gait Control. J Mov Disord. 2017 Jan;10(1):1-17