Los pares craneales, doce en total, son una auténtica peculiaridad en el sistema nervioso. Básicamente, son nervios periféricos, a excepción de los pares I y II (se consideran tractos del sistema nervioso central), con un alto nivel de especialización. Los pares craneales pueden tener una función motora, sensitiva o autónoma, o bien, una combinación de cada una de éstas.

Los pares I y II, olfatorio y óptico, respectivamente, son puramente sensitivos. Los pares III, IV y VI (oculomotor, troclear y abducens) se encargan del control motor de los músculos del ojo. Además, el par III se encarga del control autónomo de los músculos ciliar y constrictor de la pupila.

El par V o nervio trigémino es uno de los pares más importantes, ya que es el responsable de la sensibilidad de toda la cara (a través de sus tres ramas: oftálmica, maxilar y mandibular) y de la sensibilidad general de los dos tercios anteriores de la cavidad oral y de la lengua (no confundir con el gusto).

Otro par craneal muy conocido es el par VII o nervio facial. El nervio facial tiene funciones sensitivas, motoras y autónomas. El componente sensitivo se concentra en el gusto de los 2/3 anteriores de la lengua y el paladar blando. A nivel motor es el responsable del control motor de los músculos de la masticación y del estapedio (músculo más pequeño del cuerpo que controla la vibración del estribo). Por último, el componente autónomo consiste en controlar la función de las glándulas submandibular, sublingual y lacrimal.

El par VIII o vestíbulococlear es estrictamente sensitivo, encargándose de la audición y del equilibrio (en relación a la aceleración lineal y angular de los movimientos de la cabeza). Por tanto, este par craneal influye directamente en el control postural de todo el cuerpo, junto con el cerebelo y las estructuras corticales.

Las funciones del par IX o glosofaríngeo se complementan con las acciones del par VII. Este también tiene funciones sensitivas, motoras y autónomas. A nivel sensitivo se concentra en el gusto del tercio posterior de la lengua (2/3 anteriores son del facial) y la sensibilidad general de la parte posterior de la cavidad oral (2/3 anteriores son del trigémino). A nivel motor controla los músculos de la farínge y estilofaríngeo. A nivel sensitivo inerva a la glándula parótida (el resto de glándulas salivares son del facial).

Continuamos con el par X o nervio vago, otro de los más conocidos. Su importancia radica en su recorrido y en el número de estructuras que inerva. Concretamente, recoge la sensibilidad de un gran número de vísceras del cuerpo (corazón, pulmones, bronquios, tráquea, laringe, faringe, aparato digestivo hasta colon descendente, parte del oído externo). Además, es motor de los músculos de la faringe (junto con glosofaríngeo) y de la laringe; y controla la función autónoma de corazón, pulmones, bronquios y aparato digestivo.

Terminamos con los pares XI y XII, que son estrictamente motores. El par XI o accesorio inerva los músculos esternocleidomastoideo y los dos tercios anteriores del trapecio. El par XII o hipogloso inerva los músculos intrínsecos de la lengua e infrahioideos.

La mayoría de los núcleos de sustancia gris de los pares craneales se distribuyen a lo largo del tronco del encéfalo y según su función, tienen conexiones con estructuras corticales, con los ganglios basales, con el cerebelo o con otras estructuras autónomas como la formación reticular.

Los pares craneales muestran un alto nivel de especialización y reflejan la complejidad que se precisa para controlar acciones muy importantes para nuestro día a día como la visión, la audición, el olfato, el gusto, la expresividad, la sensibilidad facial y oral, la voz, la secreción salival y lacrimal, la masticación, el equilibrio o la función de vísceras fundamentales para la supervivencia como el corazón, los pulmones o el aparato digestivo.