El hueso temporal, uno de los constituyentes de la esfera craneal, es un hueso par localizado en la parte lateral, media e inferior del cráneo. Tiene múltiples relaciones y una estructura bastante peculiar. Se articula con los huesos parietal, esfenoides, malar, occipital y maxilar inferior, a través de la articulación temporomandibular.

Además, presenta una estructura bastante singular, con una escama o concha plana (porción escamosa) que se articula con los huesos parietal y esfenoides, por arriba y por delante, y con el hueso malar, a través de la apófisis cigomática; una porción mastoidea que se relaciona con los huesos parietal y occipital; y una porción petrosa, interna, que se relaciona con los huesos esfenoides y occipital.

De manera resumida, el hueso temporal presenta las siguientes relaciones:

La apófisis mastoides, situada detrás del conducto auditivo externo, es el punto de inserción de los músculos esternocleidomastoideo, esplenio, complexo menor y digástrico.

La apófisis estiloides es una prominencia puntiaguda, situada bajo el conducto auditivo externo, que actúa como punto de inserción de los músculos estilogloso, estilohioideo y estilofaríngeo.

La cavidad glenoidea, situada delante del conducto auditivo externo y bajo la apófisis cigomática, es la superficie articular superior de la articulación temporomandibular (ATM).

La apófisis cigomática es un proceso largo que se proyecta hacia delante y se articula con el hueso malar. En ella se inserta el músculo masetero.

El conducto auditivo externo comunica el pabellón auditivo con las cavidades internas de la pirámide petrosa que contienen el oído medio o tímpano y el oído interno o laberinto. Este último contiene la cóclea (que se encarga de la audición) y el sistema vestibular (relacionado con el equilibrio). De la cóclea y del sistema vestibular se forman las fibras del nervio vestibulococlear (par VIII) que sale del hueso temporal hacia el tronco del encéfalo a través del conducto auditivo interno. También por el conducto auditivo interno y luego por el acueducto falopio discurre el par VII o nervio facial, que sale del hueso por el foramen estilomastoideo.

También en la porción petrosa del hueso temporal se encuentra el conducto carotídeo por el que penetra al encéfalo la arteria carótida interna, responsable de gran parte de la vascularización del encéfalo.

Otro foramen importante, es el agujero rasgado posterior, del que emergen los pares craneales glosofaríngeo (par IX), vago (par X) y espinal (par XI), así como la vena yugular interna. El agujero rasgado posterior se encuentra en la base del cráneo entre el hueso occipital y la porción petrosa del hueso temporal.

Por último y por resumir, en la cara cerebral de la porción petrosa (cara anterosuperior) se ubica la fosa de Gasser que aloja al ganglio de Gasser, del cual se originan las tres ramas del nervio trigémino o V par.

Son tantas las relaciones del hueso temporal con estructuras sobradamente conocidas, que es fácil entender que un traumatismo craneoencefálico a este nivel o una modificación, aunque sea milimétrica, de sus relaciones con los huesos vecinos (la musculatura que se inserta en el hueso puede influir en estas), puede afectar a la función de dichas estructuras: vascular, sensitiva (audición, equilibrio, cara), motora (facial, ATM) o vegetativa. La compresión de la estructura anatómica y sus relaciones nos ayuda entender las repercusiones de su disfunción.

Bibliografía:

Anastasi G, Gaudio E, Tachetti C. Atlas de anatomía humana. Editorial médica Ergon. 2020